La pregunta parece un tanto extraña en un país con más de 4.500 kilómetros de costa continental como Chile, rico en recursos marinos, pero que ostenta uno de los consumos per cápita de pescado más bajos del planeta. Mientras en el mundo el promedio anual es de 13 kilos, los chilenos consumen apenas 7 cada año. Muy poco, si se le compara con los 70 que comen los japoneses, los casi 40 de los españoles o los 22 de nuestros vecinos peruanos.
Pese a la baja popularidad del pescado en la dieta nacional, las estadísticas hablan por sí solas a la hora de hacer un recuento de los beneficios de este alimento en la dieta humana: es rico en proteínas, ácidos grasos poliinsaturados, minerales y vitaminas.
- Las proteínas: son esenciales para el crecimiento, insustituibles por las grasas y carbohidratos y actúan como defensa natural contra infecciones y agentes extraños al cuerpo.
- Los ácidos grasos poliinsaturados: se hallan en los aceites vegetales y en las grasas de los productos marinos como los pescados. Dentro de los ácidos grasos poliinsaturados existen los "esenciales", y se denominan así ya que no pueden ser sintetizados por nuestro organismo, por lo que deben ser aportados por nuestra dieta. Estas sustancias se conocen como ácidos grasos Omega: los Omega 3 (de cadena larga: EPA, DHA; de cadena corta: ALA) y el Omega 6 (linoleico).
- Los minerales: Los minerales son elementos químicos cuya presencia e intervención es imprescindible para la actividad de las células y la salud humana. Se conocen más de veinte minerales necesarios para controlar el metabolismo o que conservan las funciones de los diversos tejidos.
- Las vitaminas: se consideran nutrientes esenciales, al igual que los ácidos grasos poliinsaturados, ya que el organismo no es capaz de sintetizarlas y por lo tanto debe adquirirlas junto con los alimentos. Sus requerimientos no son muy altos, pero tanto su defecto como su exceso pueden producir enfermedades. Las vitaminas también actúan como sustancias antioxidantes, que previenen distintos tipos de cáncer.
Los pescados grasos como el jurel, la caballa, el atún y el salmón son ricos en Omega 3 de cadena larga y además contienen hierro (que previene la anemia), zinc (que sirve para el crecimiento), calcio (para la formación de los huesos y dientes) y yodo (para prevenir el bocio).